

La idea de este blog fundamentalmente consiste en iniciar un diálogo en torno a una película venezolana que en los próximos meses será estrenada en Estados Unidos.
Se trata de "El tinte de la fama" ("The color of fame"). De seguro muchos de ustedes habrán leído notas de prensa e incluso habrán visto tráilers. Tal vez ya habrán visto este primer largometraje de Alejandro Bellame, mismo que oficialmente fue propuesto por Venezuela para competir por el Óscar.
Paso siguiente pongo a su consideración la siguiente reseña de mi autoría. A ver ustedes qué opinan y así poder enriquecer él diálogo.
Entre la joven Magaly (Elaiza Gil) y la diva del cine hollywoodense Marilyn Monroe no tendría por qué haber similitud alguna. Después de todo Magaly es una chica venezolana, trigueña, de un físico muy latino, goza la vida al lado de un esposo que la ama, padece las carencias económicas actuales y no está interesada en la fama ni en la gloria.
Sin embargo, las coincidencias, que son de fondo, sirven para tejer esta intensa historia escrita por Armando Coll, Alberto Gómez Díaz y Alejandro Bellame.
Todo el problema comienza con la precaria situación que golpea a Magaly y su esposo Arturo (Alberto Alifa), incansable y nada exitoso promotor artístico.
Bastan los primeros momentos del filme para comprender el difícil reto que la sobrevivencia misma implica para los personajes de este largometraje.
En un inicio se ve el frustrado momento en el que a quien con afecto llaman el “gordo”, vecino de Magaly, intenta hacer suyo un espacio frente a las cámaras de televisión, luego de haber sido convencido por Arturo de participar en un concurso de imitadores del legendario Luciano Pavarotti.
El problema es que el “gordo” en verdad es poseedor de una voz privilegiada, don que paradójicamente hace que lo echen de un certamen donde sólo se requería mover los labios mientras se reproducía una grabación original del célebre tenor.
Condenado a un estrecho y deteriorado departamento, el “gordo” al fin decide quitarse la vida, pero su tragedia no termina ahí. Tampoco hay dinero para pagar los gastos fúnebres, encrucijada que lleva a Arturo, bajo algún cargo de conciencia, a vender su viejo Volkswagen.
La crisis se agudiza. Con adeudos pendientes por el alquiler de una vivienda en la que también han quedado sin derecho a luz eléctrica, dilema al que se le suma el despido de Magaly de su trabajo en un restaurante, Arturo ve como posible salida incitar a su mujer a que participe en otro concurso televisivo, patrocinado por “Platino. El tinte de la fama”, cuyo objetivo es elegir a la “Marilyn Monroe del nuevo milenio”.
La idea, descabellada ante los ojos de Magaly, adquiere lógica por una sola razón: el premio consiste en 25 mil dólares, monto que para la pareja representa una llave hacia una nueva vida de solvencia económica.
Sin embargo, la realidad que rodeó a la Monroe poco tiene que ver con el concepto de progreso que los protagonistas tanto anhelan. Y es aquí donde se empieza a tejer un interesante paralelismo entre la estrella estadounidense y la joven protagonista de esta cinta.
Los hechos se desenvuelven a partir de que Magaly y Arturo conocen a Héctor (Miguel Ferrari), un travesti que cree ser la reencarnación de Marilyn Monroe.
Simpático, seguro de sí mismo, amplio conocedor de la trayectoria de la rubia actriz, Héctor poco a poco comienza a transformar a Magaly en el personaje que busca ser, pero el cambio físico no será el trascendental.
Poco a poco, los puntos en común salen a la luz. La joven sufre la enfermedad de la madre que parece haber perdido todo contacto con la realidad dejándola, a muy temprana edad, al cuidado de una madrina dicharachera.
Así, Magaly comienza a entender los secretos que Norma Jean Baker, la verdadera Marilyn, llevaba en el corazón, las ausencias, el vacío. De pronto se siente unida por una trágica infancia que tal vez conducirá a un desenlace igualmente lamentable.
Es entonces cuando el largometraje, que significa la ópera prima de Bellame, adquiere más fuerza. Lo que Magaly y Marilyn comparten es la fragilidad emocional, producto de sus respectivas circunstancias, además de un desgaste moral evidente.
En el proceso Arturo también sufre al hallar la oscura explicación del éxito de Magaly en la pantalla chica.
Lo que queda es el descubrimiento de una verdad: el deterioro en el que los personajes de esta cinta caen tras la persecución de una identidad ajena, lejana, ideal equivocado que conduce a estos perdedores a peligrosos extremos.
Al final, el mensaje es claro; sin autenticidad no se llega a ningún lado, irrefutable argumento bien logrado en este primer trabajo de Alberto Bellame que, dicho sea de paso, fue oficialmente propuesto por Venezuela para la categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera para el Óscar 2008.
FICHA TÉCNICA
Dirección: Alejandro Bellame. Guión: Armando Coll, Alberto Gómez Díaz, Alejandro Bellame. Dirección de Fotografía: Francisco Gozón. Producción General: Liz Mago. Jefatura de Producción: Miguel Angel Mayz. Asistente de Dirección: Mariella Pérez. Dirección de Arte: Evelyn Villegas. Escenografía: Carlos Busquets. Montaje: Alberto Gómez Díaz. Música: Julio D´Escrivan. Sonido: Franklin Hernández. Dirección de Casting: Carmen La Roche. Duración: 85 minutos. Distribución: Cinematográfica Blancica
FICHA ARTÍSTICA
Elaiza Gil (Magaly), Alberto Alifa (Arturo), Miguel Ferrari (Héctor), Johanna Morales (Norma), Mirtha Borges (Encarnación), Luis Chataing (Animador del concurso), Oscar Molinari (Rosell), Irabe Seguía (Chacha), Víctor Manuel López (Tony), Yugui López (Kike), Aura Rivas (Gladys), Aníbal Grunn (Productor del concurso).
Para ver el tráiler de “El tinte de la fama” basta con seguir la liga:
http://www.youtube.com/watch?v=vYSloLLXuw4
Buenas tardes. En la película el hombre gay que se considera la reencarnación de Marilyn Monroe ayudó a el personaje interpretado por Elaiza Gil a hacer su transformación. pero en la vida real quienes ayudaron a transformar a Elaiza Gil en Marilyn Monroe?
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